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Un sueño azul y un par de lucecitas

Ojalá alguna lucecita brille en tu cielo de allá. Y en tu cielo de acá. Y en todos tus cielos. Y ojalá que esa lucecita sea azul. Porque el azul es el color de los sueños, pero no de cualquier sueño, sino de los más profundos, de esos que bucean en lo más hondo de nuestro océano existencial, esos sueños que de tan simples a veces resultan efímeros, casi tontos. Sueños azules. Una hilera de luces de navidad cuelga de un techo. Son lucecitas y no son del todo de navidad. Así: "lucecitas"; porque en diminutivo combinan mejor con Buenos Aires y con una noche de verano. Con las estrellas que no le temen a la tormenta, y con el vidrio verde de una cerveza ya vacía hace rato, con los mosquitos y con un acorde que se escapa de alguna ventana. Alguien en la ciudad de tatúa la palabra soltar , y ya no sé si me parece una boludez. Porque solté y vinieron un par de buenas. Un grillo le canta a la luna que no salga el sol. Y yo te canto a vos. Para que busques una lucecita po...

No olviden

"No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...). No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión . La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor, son cosas que nos mantienen vivos ." La sociedad de los poetas muertos. 

Ese mito barato

Anoche una amiga me preguntó si estaba escribiendo. Le dije que no, que ando con poco tiempo, y en seguida la conversación volvió a su cauce normal: hockey, chicos, estudios, anécdotas de sábado por la noche. Pero hoy me puse a pensar en su pregunta. Quizá un poco porque llueve, quizá un poco porque es domingo y la sociedad pareciera que nos empuja a deprimirnos y ponernos algo introspectivos. No es que ahora sí haya encontrado el tiempo para escribir, de hecho tengo una pila de libros esperándome a mi lado, pero hoy siento la necesidad imperiosa de escribir. O escribirle. No importa si es basura, si es cliché o literariamente mediocre. Hoy quiero escribir para mí. O para él. Qué se yo. Lo que más bronca me da es que en realidad nunca empezó y entonces nunca terminó. Nunca supe cómo decirle a eso que pasaba porque no era nada. O mejor dicho, era justamente eso, la nada misma. {Hay una canción flotando por algún lado que dice que "amar, a veces, puede ser imaginar alg...

Orgasmo intelectual

Hay días en los que me siento completa. Pero hay otros días en los que miro tus fotos, y me acuerdo que en realidad estoy un poco vacía. Me regalaste un mundo que no conocía, y me quitaste la posibilidad de sentirme bien en éste que vivo. Vos. Vos con tus teorías que me dejaban al borde del colapso mental.  No te culpo. Para ser sincera, es lo mejor que me pasó hasta ahora.

Un recuerdo helado

Sábado. Diciembre. 15 horas. El shopping colapsa de gente y mis tíos insisten en comprarme ropa, o algún juguete, lo que yo quiera. Pero no quiero nada. El timbre del teléfono interrumpe el silencio que grita en la camioneta. Mi tío responde con monosílabos y mi tía me sonríe por el espejo retrovisor. Yo ya sabía que iban a llamar. La habitación es enorme, y aunque está pintada y decorada completamente de color blanco, me parece el lugar más triste del mundo. Está helada, pero la acaricio igual. Escucho a papá detrás mio tragándose diez mil llantos. Te extraño siempre.

Un recuerdo pegajoso

Estamos bailando. De fondo, la música de siempre. Muy fuerte. En el lugar de siempre. En realidad sólo nos movemos, y en realidad es más bien ruido, no música. No lo escucho. Tampoco lo veo. Sus manos son lo único que siento. Están frías, casi heladas. ¿O son las mías? Sus dedos, largos y huesudos, se entrelazan con los míos por detrás del final de su cintura. La luz hace que mis uñas brillen y es todo un espectáculo luminoso en medio de la noche y el humo. Entre su anular y mi meñique se siente pegajoso. ¿Cerveza quizá? Tal vez es vodka. Sus manos son suaves, abrazan las mías con delicadeza y creo que descubrimos un nuevo idioma. Mentira. Yo sola lo descubro. Tengo miedo de que mis manos le susurren eso que no se atreve a gritar mi voz. Que no me suelte nunca, por favor .

Más héroes por favor

Yo creía que sabía lo que era la impotencia. Creí haberme sentido impotente varias veces. Pero me equivoqué. Me equivoqué mucho. No creo que estas palabras lleguen a publicarse en algún medio, al fin y al cabo no son mas que  los sentimientos de una chica de diecinueve años. Pero soy una chica triste por ver como la impunidad y la injusticia juegan de local, a estadio repleto y ganan por goleada, en un país donde la honestidad, los buenos valores y el trabajo calientan el banco hace rato. ¿Tienen héroes? Yo sí. Es mi papá. Se llama Daniel y tiene casi 54 años, de los cuales dedicó 36 a trabajar en una empresa de ingeniería. Empezó de abajo, como se hacía antes, y se fue formando hasta llegar al puesto jerárquico que ocupó hasta la semana pasada. Creció en ese lugar. Vivió en ese lugar. En el último tiempo se la pasaba rezongando porque “la empresa no es la que era”. Intereses. Ambiciones. Posturas políticas. Favores políticos… Empezó a sentirse incómodo. No. Uno no se sien...

14.3.14

Hoy, catorce de marzo del dos mil catorce, la ciudad olió a Apocalipsis todo el día, a fin del mundo, a caos urbano y humano. Aunque por momentos no pareció nada humano. Llovió . Más bien diluvió. Una lluvia lluviosa, suave y constante, de las que no hacen ruido pero mojan. El cielo pareció conquistado por la manada de elefantes más gris y vieja que haya existido sobre la tierra, y la mañana sabía a tristeza. Llegado el mediodía anunciaron por los medios un corte total del servicio de colectivos. Comenzaba la ola psicótica.  La medida de fuerza se aplicaba como protesta contra el asesinato de un joven chofer de la linea 56. Ya no sé que pensar. No sé si será mi edad que quizá no es la suficiente aún como para tener opiniones formadas y elaboradas sobre la vida, o si es que en este país suceden tantas cosas, tan ambiguas, tan cambiantes, tan indignantes, que uno pierde el rumbo de su análisis. La gente buscaba alternativas para volver a sus casas. Tren...

Cuando se acaba el queso untable

Depende del día, la vida puede ser una mierda, o la genialidad más grande del mundo. Hoy fue lo más genial del mundo, aunque podría haber resultado una verdadera mierda; porque arrancó sin queso untable en mis tostadas matutinas. Porque trabajé diez horas seguidas. Y porque se anunciaban 30 grados. También porque en este lugar nadie habla inglés (y amo el inglés). Eso es lo curioso. Y maravilloso, de hecho, que pudiendo haber sido lo peor, fue lo mejor. PD: Igual ya compré queso untable.

Hay

" Hay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Ésta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimiento. Y hay una literatura para cuando estás desesperado.”   Cuanta verdad, Bolaño querido.