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Poeta chileno: Alejandro Zambra y un soplo de aire fresco

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“Dicen que eso es la felicidad: nunca sentir que sería mejor estar en otra parte, nunca sentir que sería mejor ser alguien más. Otra persona. Alguien más joven, más viejo. Alguien mejor”. ¿Qué es la poesía? ¿Para qué existe? ¿Qué hace un poeta? ¿Cómo se nombran los vínculos? ¿Qué son las palabras?  Estas son algunas de las preguntas que parece plantearnos Alejandro Zambra al toparnos con su libro Poeta chileno, publicado por Anagrama en 2020. Poesía deriva del término griego poiesis, que significa crear, hacer, producir, traer algo del no-ser al ser. Y cómo se es al leer esta novela. El autor nos zambulle en un relato tierno y profundo de 420 páginas, su publicación más extensa. Poeta chileno se desarrolla en tres tiempos: En el primero Carla y Gonzalo, dos chicos de dieciséis años, se enamoran por algún tiempo. Carla se sabe linda y eso la vuelve poderosa ante Gonzalo, que también es lindo, pero no lo sabe, y eso lo hace aún más lindo. Se separan tras descubrir juntos el sexo malo y f

Mi cuarto

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Virginia Woolf escribió sobre la importancia de tener un cuarto propio para poder escribir. Yo siempre entendí y defendí esa importancia. Siempre tuve un cuarto propio.  El primero que recuerdo era naranja. Había un puf de cuerina color amarillo que se fue desgranando con el tiempo y una televisión cuadrada y negra que parecía un dado.  El segundo de los cuartos era lila y enorme. Tenía una cama de dos plazas y alfombra mullida en todo el suelo. Hacía mucho frío en invierno y mucho calor en verano, pero era luminoso y se sentía como un refugio.  El último cuarto en mi rol de hija fue verde agua. La cama cambiaba de lugar todo el tiempo como se cambia un zapato cuando se siente incómodo. En este cuarto me despojé de muchos objetos y luego me arrepentí: fotos, cartas, payanas, souvernirs. A veces la vida nos vuelve minimalistas. En todos ellos mi lugar favorito era el escritorio.  Hace algunos meses comparto mi cuarto y se sintió, durante un tiempo, como una invasión enemiga. Desterrada,

“Stoner”: la vida de un hombre y el amor a la literatura

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Hay libros que ya desde sus primeras páginas uno se da cuenta que será un gran libro.  De "Stoner" se han escrito muchas reseñas, especialmente desde hace unos pocos años cuando alguien decidió reeditar y difundir globalmente la maravillosa obra que John Williams publicó originalmente sin mucho éxito en 1965. La mayoría de estas reseñas alaba el trabajo de Williams. Algunas pocas no lo comprenden.  Con una de esas tramas en las que pareciera que no pasa nada, "Stoner" cuenta la historia de un hombre de principio a fin, y con ella, narra -por qué no- la historia de todos los hombres.  William Stoner es hijo de un matrimonio pobre que vivió y trabajó toda su vida en el campo. El tedio, el sacrificio y el trabajo duro ante todo han marcado el crecimiento de Stoner. Un día su padre le dice que en la ciudad han abierto una nueva escuela. “Le dicen Facultad de Agronomía. Dura cuatro años. Dicen que, si vas, podremos hacer que rinda mejor la tierra” . Y entonces Stoner,

“Cuál es el pez que tiñe el mar”: un viaje relámpago en medio del encierro

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“Lo único que quería era encontrar un lugar tranquilo donde sentarme a pensar, tomar una decisión de una vez por todas.” "Cuál es el pez que tiñe el mar" es la primera novela de la argentina Antonella Saldicco publicada por Concreto editorial a principios de 2021. Siempre me asombra la capacidad que tiene la literatura para permitirnos ver lugares que nunca vimos y conocer personas que en verdad no conocemos. Yo no conozco Japón, pero mientras leía “Cuál es el pez que tiñe el mar” casi sentía que si. Conozco ahora los cerezos, el olor a sopa en la calle y esa especie de silencio tranquilo en todos lados como una primavera constante. Antonella Saldicco escribe con frescura y cercanía agarrándonos de la mano y llevándonos con ella a los lugares que describe. Saldicco construye, más que cualquier otra cosa, una atmósfera.  “Extrañé a mi madre, a mi padre, a todos aquellos que supieron cuidarme, mantenerme con vida. Me pregunté cómo me construyeron y cómo me construí hasta ese

“Las inseparables” de Simone De Beauvoir: lo fundamental de la amistad

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“Yo no entendía. Lo que creemos no lo creemos aposta: ¿se puede castigar a alguien porque se le ocurran ideas?” En 1954 Simone De Beauvoir escribió una novela basada en su amistad con Élisabeth Lacoin (Zaza) que nunca se atrevió a publicar. Fue su hija adoptiva quien, póstumamente, tituló y publicó esta  historia.  “Las inseparables” narra la relación de amistad entre Sylvie y Andreé, dos niñas que se conocen en la escuela primaria y atraviesan juntas el paso a la adolescencia y luego a una joven adultez.  ¿Es la amistad el primer amor de nuestras vidas? Esta pregunta sobrevuela a lo largo de todo el relato, porque de alguna manera Sylvie conoce el amor incondicional gracias a Andreé.  Desde la mirada de Sylvie entrevemos la gestación de las ideas de Simone, cómo se fue delineando su pensamiento y cuánto influyó Zaza en aquel proceso.  “Las inseparables” arranca con el tono infantil propio de una niña de nueve años y va evolucionando con el correr de las páginas. Sylvie comienza a cues

Lo extraordinario de lo ordinario: “Algunas familias normales” de Mariana Sández

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“Me siento como un póster al que se le desprenden una o dos puntas de la pared y empieza a inclinarse, a riesgo de soltarse por completo y caer, llevándose un pedazo de pintura.” Cuando leo, muchas veces también escribo. Tomo notas que luego se convierten en estas reseñas o en nuevos textos.  En general lo hago a mano en un cuaderno, pero a veces lecturas improvisadas en la cola del super o la espera en algún café me obligan a usar el bloc de notas del celular.  Mientras tipeaba “Algunas familias normales”, el título de la colección de cuentos de Mariana Sández, el corrector me cambiaba, una y otra vez, la palabra <algunas> por <lagunas>. Después de cambiarlo varias veces, empecé a pensar que tal vez tenía sentido el reemplazo. Las familias a veces se parecen a las lagunas, pequeñas muestras de un mundo más grande, cúmulos de agua dulce, pozos alegres en medio del campo.  Mariana Sández escribe estos relatos hipnóticos con un tono fresco y cercano. La colección se abre con

Lectura para el 24 de marzo: “Dos veces junio” de Martín Kohan

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“Recuerdo que mi padre dijo: “Los milicos son gente de reglas claras”. La primera de esas reglas establecía: “El superior siempre tiene razón, y más aún cuando no la tiene”. Recuerdo que me dijo que entendiera bien eso, porque si entendía eso, entendía todo.  Toda historia que gire en torno a la dictadura militar argentina del '76 me llama la atención y me dan ganas de leerla, pero si además esa historia la escribe Martín Kohan, me interesa el doble.  “Dos veces junio” es una novela corta publicada en 2002 que cuenta la historia de un joven que entra al servicio militar obligatorio y lo asignan como chofer del Doctor Masino, un médico encargado de supervisar centros de detención. El personaje principal, este joven del que no sabemos nunca el nombre, se convierte así, en cómplice del sistema represivo militar. Es una lectura ágil y atrapante que está muy bien escrita y principalmente está buena para reflexionar y adentrarnos un poco en la historia de nuestro país. Kohan nos presenta

“Vamos a tocar el agua”, oda al ser latinoamericano

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“Como cualquier familia que se asoma al abismo, éramos enemigos. Éramos, los cuatro, cables vivos que sacaban chispa con el mínimo contacto.” Vamos a tocar el agua es un libro del costarricense Luis Chaves publicado en 2017. Digo libro porque es una mezcla de crónica y diario de viaje del año en que, habiendo ganado una beca para artistas, el autor vivió en Alemania junto a su esposa y sus dos hijas. El relato se divide en 5 capítulos: Invierno, Primavera, Verano, Otoño e Invierno otra vez en los que Chaves nos cuenta fragmentos de aquellos días de extranjeros en los que a medida que avanzan las estaciones avanza también su asentamiento en la ciudad. Pero para cuando empiezan a tomarle cariño a Berlín, vuelve el invierno y es hora de volver a casa.   “Una casa es eso, el sitio donde uno sabe qué hay dentro”. Muchas veces nos escucho hablar de nosotros mismos, latinoamericanos, como el resto inútil que le sobró al primer mundo. Nos reímos de nuestra argentinidad, de la marginalidad de

El juego y la vida siempre forman una analogía

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“Mi padre solía decirme que la vida era como un juego de dados: fue una de las lecciones que aprendí de niña. La otra era que al levantar una piedra podías encontrar una serpiente de cascabel.” Según venga el juego es una novela de Joan Didion publicada en 1970 que se encuentra entre los clásicos de la literatura norteamericana.  La protagonista de la historia es Maria Myeth, una mujer de treinta años nacida en un pueblo que ya no existe. Es actriz, pero no logra trabajar y su marido es un reconocido director de cine que la maltrata. Tienen una pequeña hija internada en un centro médico para chicos con necesidades especiales  y un nuevo embarazo a cuestas.  La novela va destilando una maldad sutil, a cuentagotas, y se estructura en capítulos muy cortos que funcionan como las múltiples puñaladas que cometen un crimen. Según venga el juego toma vuelo en la acumulación de esos capítulos cortos explorando el lado B de Hollywood en los años setenta. Las drogas, el sexo, la violencia, las a

Las Heras es un pueblo crudo y oscuro como el petróleo

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“Ser alguien era algo que querían ser muchos ahí en Las Heras. Ser alguien, decían. Como si ellos, así, no fueran nadie, nada.” Los suicidas del fin del mundo es la primera crónica larga que publicó Leila Guerriero en 2005 que se convirtió en una obra inolvidable y la coronó como la reina indiscutida del género. En 2020, un año en el que hablar sobre salud mental se volvió más urgente que nunca, la editorial Tusquets reeditó el libro y volvió a ser un boom. Leila Guerriero es una escritora exquisita. Narra escenas como si disparara un rifle de aire comprimido: uno no ve venir la bala, no hace ruido y de pronto, te da en medio del pecho, del alma. Y lo que narra en esta obra es, además, de una profundidad atroz: la seguidilla de trece suicidios de jóvenes de en promedio veinticinco años ocurridos en Las Heras, un pueblo petrolero en la provincia de Santa Cruz. Los hechos son crudos y oscuros como el petróleo que extraen los habitantes de Las Heras. La autora viaja en busca de un patrón