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¿Dejamos en algún momento de buscar el amor de nuestras madres?

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“Mi madre estaba azul, de un azul pálido mezclado con ceniza, (...) cuando la encontré en su casa esa mañana de enero. Mi madre llevaba varios días muerta.”  Así empieza “Nada se opone a la noche”, la novela autobiográfica publicada en 2011 que escribió la francesa Delphine De Vigan tras el suicidio de su madre. La obra, que parte de un extenso trabajo de investigación, es una reconstrucción de la vida de Lucile narrada desde el punto de vista de la hija a lo largo de diferentes etapas. El relato va creciendo en intensidad a medida que lo hacen cronológicamente los personajes. La tercera y última parte del libro es desgarradora.  De Vigan cuenta sin tapujos la bipolaridad de su mamá con una mirada que no juzga ni recurre a golpes bajos y nos pone en la piel de una hija que anhela durante toda su vida el amor inalcanzable de su madre, perdida muchas veces en la lejanía de su enfermedad. La autora desentraña la vida de Lucile en busca de respuestas que le permitan entenderla....

El exilio de La Infancia

A medida que crecemos, la infancia se vuelve un país lejano que visitamos hace muchos años y que recordamos solo de a retazos fugaces que se escapan apenas logramos atraparlos.  El idioma oficial en La Infancia no existe, es una mezcla de dialectos provenientes de distintas zonas del inconsciente, los padres y la televisión. El himno es una canción vieja de Shakira, de esas en las que extrañaba a Antonito y confesaba que no se bañaba los domingos.  En La Infancia es siempre verano. La temperatura media es de veintiocho grados y llueve muy seguido. La lluvia es un lugar feliz en el que se comen medialunas y en el colegio, como faltan casi todos, se mira una película en VHS.  El territorio infante es más bien llano, calmo y seguro, pero tiene zonas montañosas y hasta un volcán que, en el mejor de los casos entra en erupción a mediados de los veinte. Hay lagos de agua fría y profunda. Hay jazmines chinos que cuida la abuela. Hay pasto recién cortado por papá. Hay conejos bla...

Reseña de "Anagramas" de Lorrie Moore

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“Los jóvenes mantienen las ventanas abiertas para que el mundo pueda entrar y salir volando. Cuando llegas a los treinta, eres menos hospitalario; empiezas a cerrar las ventanas. Has tenido suficiente del mundo; piensas que tienes todo lo que necesitas para el resto de la invernal vida. Y la pesadilla es, por supuesto, que mientras comienzas a cerrar tu casa, te das vuelta y de repente ves, sin aliento, que tú eres la única cosa allí dentro”. Últimamente, mis libros favoritos son aquellos en los que además de contar una historia, hablan acerca del proceso de escribir. Lorrie Moore hace las dos cosas y mucho más. Anagramas , publicada en 1986, es la primera novela de la autora estadounidense. El argumento expone las diferentes vidas posibles de la protagonista Benna Carpenter y Gerard, su amigo, vecino y/o amante según el momento, en una especie de juego al que todos hemos jugado alguna vez: ¿Cómo hubiera sido mi vida si hubiese hecho algo distinto, si hubiera cantado en bares, si hub...

Lo que la semana de lluvia nos dejó

Me gusta el inicio de las tormentas mucho más que las tormentas.  Las primeras gotas rompen contra los techos de chapa sonando como campanadas sueltas.  Después se suma una gota. Dos. Tres. Mil. El ritmo se acelera, apurado, como si quisiera llegar al orgasmo de un cielo cayéndose entero en forma de agua torrencial.  Y entonces, durante un rato uno ya no recuerda cómo sonaba el silencio antes del zumbido de la lluvia llegando a la gloria. Hasta que se detiene. La tormenta se desvanece sin preaviso y uno queda a solas con el silencio otra vez, incómodo en la claridad húmeda que deja el agua pasada.

¿Cómo llegar al cielo?

El camino para llegar a Villa Teo tiene unos diez kilómetros, todos de tierra. Desde la autopista Rosario-Santa Fe, luego de atravesar Rosario, hay que tomar la salida a Barrancas, que no tiene arco de recibimiento ni cartel de bienvenida. Solo el letrero verde con letras blancas fluorescentes que dice BARRANCAS 3 KM y una flecha que apunta hacia el noreste. Luego, el pueblo a la derecha y el camino de tierra a la izquierda.  Cuando llegábamos de noche me agarraba un miedo que hacía latir mi corazón tan rápido y tan fuerte que parecía haberse mudado a mis oídos. Creo que íbamos todos un poco nerviosos, porque nadie hablaba hasta llegar. Las luces de la camioneta iluminaban el camino. Afuera, la oscuridad absoluta. Solo mirando por esa ventanilla descubrí la inmensidad del cielo.  Al llegar, otra vez las luces de la camioneta iluminando la casa como cuando en una pijamada alguien se ponía una linterna sobre la pera para contar un cuento de terror. Papá abría la casa y mamá nos ...

Cosas que

Cosas molestas Mi vecino. Mi vecino haciendo ejercicios de crossfit todos los días de ocho a nueve. Mi vecino escuchando música electrónica. Mi vecino cogiendo. Mi vecino moviendo los muebles a toda hora de día y de noche. La novia de mi vecino. La calvicie de mi vecino. Mi vecino pidiendo delivery un martes a las once y media de la noche. Todos los datos que no quiero saber y sé de mi vecino. Que mi vecino sea mi vecino. Mi vecino. Cosas que dan una sensación cálida La playa de estacionamiento descubierta de Unicenter antes de Navidad. El olor a protector solar, el olor a cloro y a flota flota. El olor  a pasto, y el sonido a pasto, que es el sonido de la bordeadora de papá. El sabor aguachento del licuado de durazno y la sensación de morder hielo al final del vaso. Las luces de navidad, los grillos, las reposeras y el Off. Todo lo visto en retrospectiva. Toda la vida anterior a ser adulto es como estar en verano. Cosas que alguna vez soñé  Que se me hundían los dientes. Que ...

Si yo fuese Clara Buk

Clara Buk llega al café caminando muy rápido. Usa jeans, zapatillas y un sweater holgado. Me saluda con un beso, a pesar de que ahora poca gente saluda en público con esa proximidad. Acomoda su cartera en la silla y se sienta de frente, mirando a los ojos. Agarra un mechón de pelo y empieza a enrularlo en su dedo índice mientras lee entusiasmada el menú. Pide un café cortado y torta de ricota mientras aprovecho para sacar mi cuaderno de notas primero, y mi grabadora en segundo lugar, para no asustarla. Me doy cuenta de que hace un esfuerzo por no volver a tocarse el pelo porque en su lugar toma el azucarero y se lo pasa de mano a mano. - Clara, qué gusto finalmente hablar con vos… nuestra revista sigue tus pasos desde hace un tiempo y nos gusta mucho lo que escribís, ¿cómo definirías tu escritura? No sabría definirla yo misma, prefiero escribir y que los demás la definan por mi. Hasta ahora me han dicho simple, tierna y “que voy al hueso”. Hago un esfuerzo por escribir extenso, pero ti...

La señora girasol

La señora toma mate en la ventana como un girasol, busca el sol todas las mañanas. A veces levanta la vista y casi puedo verle el rostro, o imaginarlo. La mayoría del tiempo mira hacia abajo. No se si lee o escribe, o solo mira hacia abajo. Ceba el mate desde la pava, no usa termo. Siempre me llamaron la atención las personas que ceban desde la pava. Hay algo rústico, arcaico, campestre en el gesto que me recuerda a mi abuela y a su pava negra de loza. Mi mamá decía que era un peligro que la usara estando nosotras cerca, ella asentía y seguía usándola. La agarraba con un repasador blanco con corazones rojos que recuerdo como si lo tuviera en mis manos ahora mismo. Abrir las compuertas de la memoria es como liberar las válvulas de un dique. Los detalles corren con más y más profundidad. Colores, olores, las nimiedades cobran un sentido inmenso, casi monstruoso.   Imagino que la habitación es un escritorio. Su pelo es corto y usa una bandana de colores en la cabeza. Imagino que ...

Hoy

6:50. 7:10. 7:15. Basta. Ducha. Zapatos. ¿Zapatillas? Zapatillas. Café. Para llevar. Bondi. $11,80. BermúdezMaipúLugones. Spotify. Zzz... Alem. Humberto Primo. Parada, por favor. Tacos sobre el asfalto. Garrapiñada. Bocinas. Verde.  Hola Ari. Ascensor. Piso 6. Buen día. Marcado como leído. Marcado como leído. Marcado como leído. Excel. Números, números, números. Plata, plata, plata. Chau, hasta mañana. 4-2. Campeones olímpicos. Piel de gallina. Desde afuera de un bar. Aula 208. Anarquismo. Socialismo. Sindicalismo. 1890. UCR. RocaSarmiendoAvellaneda. Así. Todo junto. Como un versito. ¿Alguna pregunta? 21:02. Tumulto. Panfletos. "Macri gato". Qué frío. Independencia. 9 de Julio. Congreso. ¿Te busco hija?  Fondo a la derecha. Ventana. El papel de Macri gato. Al dorso, esto.

La imbecilidad, al palo

“Algunas mujeres necesitan ser violadas para tener sexo”. “Es una aberración de la ley que si una pendeja de 16 años con la concha caliente quiere coger con vos, vos no te la puedas coger” Sí. Son extractos de la charla completa. Y si, también está sacado de contexto. Pero al fin y al cabo estas fueron las palabras de Gustavo Cordera durante una charla en TEA el pasado lunes 8 de agosto. En el mundo, 1 de cada 3 mujeres fue víctima de violencia física o sexual. En Argentina, muere una mujer cada 30 horas por femicidio. Los datos hablan por sí solos. Las repudiables declaraciones del ex líder de La Bersuit, se dieron en el marco de la escuela de periodismo Tea. Cordera fue como invitado a un ciclo de entrevistas que se realiza todos los lunes con el fin de que los alumnos tengan un acercamiento periodístico a una “personalidad” de la cultura. Los dichos se hicieron públicos cuando uno de los estudiantes compartió una nota en Facebook respecto a la entrevista. Gustavo Cord...